LOS CRUZADOS DEL CORAZÓN INMACULADO

CONSAGRACIÓN DE RUSIA AL CORAZÓN INMACULADO DE MARÍA, REALIZADA POR MONS. LEFEBVRE EN FÁTIMA EL 27 DE AGOSTO DE 1987

 
En agosto de 1987, al ver que la crisis de la Iglesia no cesaba de agravarse en castigo por la desobediencia de la jerarquía, Monseñor Lefebvre fue en peregrinación a Fátima con sus principales colaboradores. El día 27, después de la Misa celebrada ante 2000 fieles, el fundador de la FSSPX hizo la siguiente consagración de Rusia al Corazón Inmaculado de María: 
 
Prosternados al pie de vuestro trono de gracia, oh Reina del Santísimo Rosario, nos proponemos cumplir, en cuanto está de nuestra parte, los pedidos que has expresado al venir hace 70 años apareciéndote a nosotros sobre esta tierra.
 
Los abominables pecados del mundo, las persecuciones dirigidas contra la Iglesia de Jesucristo, más todavía, la apostasía de las naciones y de las almas cristianas, y, finalmente, el olvido por parte de la mayoría de los hombres de tu maternidad de gracia destrozan tu Corazón doloroso e Inmaculado, tan unido en su Compasión a los sufrimientos del Sagrado Corazón de tu divino Hijo.
 
Con el fin de reparar tantos crímenes, Tú has pedido el establecimiento de la devoción reparadora a tu Corazón Inmaculado. Con la finalidad de detener los flagelos de Dios que has predicho, te constituiste en la mensajera del Altísimo para requerir del Vicario de Jesucristo, unido a todos los Obispos del mundo, la consagración de Rusia a tu Corazón Inmaculado. Desgraciadamente, no han tenido en cuenta todavía tu mensaje.
 
Por esto, a fin de anticipar el dichoso día en que el Soberano Pontífice accederá por fin a los requerimientos de tu divino Hijo, sin atribuirnos una autoridad que no nos pertenece, mas penetrados de solicitud por la suerte de la Iglesia universal, por una humilde súplica dirigida a tu Corazón Inmaculado, y unidos a todos los Obispos, sacerdotes y creyentes fieles, nos hemos resuelto a responder por nuestra parte a los pedidos del Cielo.
 
Dígnate, pues, oh Madre de Dios, aceptar en primer lugar el acto solemne de reparación que presentamos a tu Corazón Inmaculado por todas las ofensas con que él, junto al Sagrado Corazón de Jesús, es destrozado por parte de los pecadores y de los impíos.
 
En segundo lugar, en cuanto está en nuestro poder, damos, entregamos y consagramos Rusia a tu Corazón Inmaculado: te suplicamos, en tu maternal misericordia, tomar esta nación bajo tu poderosa protección, hacerla dominio tuyo en el cual reines como Soberana, hacer de esa tierra de persecución una tierra de elección y de bendición. Te conjuramos a que sometas a ti tan bien esta nación que, convertida de su impiedad legal, llegue a ser un nuevo reino para Nuestro Señor Jesucristo, una nueva herencia para su dulce cetro. Que convertida también de su antiguo cisma, regrese a la unidad del único redil del Pastor eterno, y que sometida así al Vicario de vuestro divino Hijo, llegue a ser una ardiente apóstol del reinado social de Nuestro Señor Jesucristo sobre todas las naciones de la tierra.
 
Te suplicamos además, oh Madre de misericordia, por este milagro tan espléndido de tu omnipotencia suplicante, que manifiestes al mundo la verdad de tu mediación universal de gracia. Dígnate en fin, oh Reina de la paz, conceder al orbe la paz que el mundo no puede dar, la paz de las armas y la paz de las almas, la paz de Cristo en el Reino de Cristo, y el Reino de Cristo por el reino de tu Corazón Inmaculado, Oh María, amén. 

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