LOS CRUZADOS DEL CORAZÓN INMACULADO

El inminente Gran Castigo revelado en el Tercer Secreto de Fátima

NSFatima

FUENTE

 

Parte I

por el Padre Paul Kramer, B.Ph., S.T.B., M.Div., S.T.L. (Cand.)

El Mensaje de Fátima, y en particular el Tercer Secreto, revela el Gran Castigo que Dios impondrá a todo el Mundo por los crímenes de la Humanidad pecadora, si las personas no se arrepintieren ni dejaren de ofenderLo. El 13 de octubre de 1917, en Fátima, momentos antes del gran Milagro del Sol, dijo la Santísima Virgen: “Es preciso que se enmienden, que pidan perdón por sus pecados. Que dejen de ofender a Dios Nuestro Señor, que ya está muy ofendido.”

Nuestra Señora nos advirtió acerca de las gravísimas consecuencias que advendrían de no aceptarse este aviso. La peor consecuencia y el supremo castigo para las almas que no se arrepientan es el castigo eterno del Infierno. Fue para evitar la condenación eterna de las almas redimidas por la Sangre de Nuestro Divino Salvador Jesucristo, por lo que Su Madre Santísima vino a Fátima. Así lo explicó Ella en la aparición del 13 de julio de 1917:

Habéis visto el Infierno, para donde van las almas de los pobres pecadores. Para salvarlas, quiere Dios establecer en el Mundo la devoción a Mi Corazón Inmaculado. Si se hace lo que os digo, muchas almas se salvarán, y habrá paz.

No se dieron oídos a la petición que formuló Nuestra Señora, para que “se enmendasen y pidiesen perdón por sus pecados”. Dijo Nuestra Señora de Fátima a la Beata Jacinta:“Las guerras no son sino castigos por los pecados del Mundo.”1 Al santo Sacerdote Père Lamy le fue revelado que la 1ª Guerra Mundial había sido un castigo concreto, por la “blasfemia, la profanación del matrimonio y del trabajo a los domingos.” En la aparición del 13 de julio de 1917, predijo Nuestra Señora: “La guerra va a terminar. Pero si no dejan de ofender a Dios, comenzará otra peor en el pontificado de Pío XI.”

Desgraciadamente, las personas no han dejado de ofender a Dios, y la peor guerra, la 2ª Guerra Mundial, estalló bajo el pontificado de Pío XI.2

Nuestra Señora le reveló a la Hermana Lucía la señal indicativa de que el castigo era inminente:

Cuando viereis una noche iluminada por una luz desconocida, sabed que ésa es la gran señal que os da Dios de que va a castigar al Mundo por sus crímenes, por medio de la guerra, del hambre y de las persecuciones contra la Iglesia y el Santo Padre.

En la noche del 25 de enero de 1938, la Hermana Lucía vio el siniestro resplandor rojo, que Nuestra Señora le había avisado que sería la gran señal de que Dios iría a “castigar al Mundo (…) por medio de la guerra, del hambre y de las persecuciones contra la Iglesia y el Santo Padre.” Al día siguiente, el extraño fenómeno de la “noche iluminada” fue publicado en diversos periódicos en Europa y Norteamérica.3La Hermana Lucía percibió que iba a comenzar el castigo del Mundo, y algunas semanas después, en marzo de 1938, Hitler invadió Austria y la anexionó a Alemania — una acción que dio inicio a la escalada de acontecimientos que transformaron en la 2ª Guerra Mundial las diversas agresiones de Alemania, Italia y Japón.

Si las peticiones de Nuestra Señora hubiesen sido atendidas, podría haberse evitado la 2ª Guerra Mundial. Ella ya lo había prometido: “Si las personas hacen lo que os digo, muchas almas se salvarán, y habrá paz.” Nuestra Señora resaltó que la única manera de obtener la paz es obedecer a Sus peticiones, cuando pidió que se rezara el Rosario diariamente “en honor de Nuestra Señora del Rosario, a fin de obtener la paz en el Mundo (…) porque sólo Ella podrá ampararlos.”

Fue precisamente para evitar el castigo del Mundo, “por medio de la guerra, del hambre y de las persecuciones contra la Iglesia y el Santo Padre”, por lo que Nuestra Señora pidió la Consagración de Rusia y la devoción de los Cinco Primeros Sábados. Sus palabras fueron exactamente éstas: “Para evitarlo, vendré para pedir la Consagración de Rusia a Mi Corazón Inmaculado, y la Comunión Reparadora en los Primeros Sábados.” La promesa vinculada a esta petición fue: “Si las personas hacen lo que os digo, muchas almas se salvarán, y habrá paz.”

Es extremamente importante observar que la 2ª Guerra Mundial significó tan sólo el comienzo de los castigos anunciados. Si las personas no se arrepintieren ni enmendaren sus vidas, otros castigos más severos vendrán. Nuestra Señora anunció específicamente el castigo de la 2ª Guerra Mundial cuando dijo: “La guerra va a terminar. Pero si no dejan de ofender a Dios, comenzará otra peor en el pontificado de Pío XI.” Este castigo ya ha ocurrido.

El anunciado castigo del Mundo “por medio de la guerra, del hambre y de las persecuciones contra la Iglesia y el Santo Padre”, es una advertencia profética mucho más amplia, que sólo se ha cumplido parcialmente. Si se va a realizar o no, eso depende de si las peticiones serán atendidas o no. La revelación del castigo, en su totalidad, consta en la tercera parte, aún no publicada, del Tercer Secreto — si bien se haga mención a él de modo muy genérico en la segunda parte. Lo que ha dicho Nuestra Señora sobre el castigo en la segunda parte del Secreto es esto:

Si cumplen mis pedidos, Rusia se convertirá yhabrá paz; si no, difundirá sus errores por todo el Mundo, promoviendo guerras y persecuciones contra la Iglesia. Los buenos serán martirizados, el Santo Padre habrá de sufrir mucho, varias naciones serán aniquiladas.

El 13 de junio de 1929, en Tui, España, la Santísima Virgen se le apareció a la Hermana Lucía, cumpliendo así la promesa de que vendría para “pedir la Consagración de Rusia”, la cual sería realizada por el Papa, en unión con todos los Obispos del Mundo. La Hermana Lucía anotó por escrito las palabras utilizadas por Nuestra Señora para pedir la Consagración de Rusia: “Es llegado el momento en queDios pide que el Santo Padre, en unión con todos los Obispos del Mundo, realice la Consagración de Rusia a Mi Corazón Inmaculado, prometiendo la salvación por este medio. (…)4 Este acto solemne de la Consagración de Rusia, a ser celebrado simultáneamente por el Papa y por todos los Obispos del Mundo, nunca se llegó a realizar. Nunca huboningún acto de Consagración de Rusia (ni del Mundo, ni de cualquier otra cosa), celebrada simultáneamente por el Papa y por todos los Obispos del Mundo. Ningún de los actos de consagración realizados por Pio XII, Pablo VI o Juan Pablo II fueron hechos simultáneamente por el Papa y por todos los Obispos del Mundo. Trátase de un acontecimiento histórico, claramente establecido de forma irrefutable — contra factum non est argumentum.5

Era voluntad divina que el acto de la consagración se realizase sin tardanza. El 21 de enero de 1935, la Hermana Lucía escribió: “Hace unos tres años, Nuestro Señor estaba muy insatisfecho porque todavía no se había atendido Su pedido. Se lo hice saber al Señor Obispo por medio de una carta (…) Hablando íntimamente con Él, me parece que está dispuesto a mostrar Su misericordia con la pobre Rusia (como lo había prometido hace cinco años), un país que tanto desea salvar.” El 19 de agosto de 1931, Nuestro Señor se le apareció a la Hermana Lucía transmitiéndole este mensaje: “Comunícale a Mis ministros que, caso sigan el ejemplo del Rey de Francia en la tardanza en ejecutar Mi demanda, ellos lo acompañarán en la aflicción, tal como le sucedió a él.”6

Esta es una advertencia muy enérgica, transmitida por el mismo Jesucristo, puesto que el ejemplo a que Él se refiere es el de la desobediencia del Rey francés, que no llegó a consagrar Francia a Su Sagrado Corazón. Esta petición fue formulada directamente por Nuestro Señor Jesucristo, quien se lo revelo a Santa Margarita María, la cual, a su vez, se lo comunicó al Rey Luís XIV. Ni éste ni Luís XV llevaron a serio tal petición. Por fin, Luís XVI, ya en prisión, intentó obedecer la orden divina; pero no pudo realizar el acto público y solemne, conforme había sido solicitado, y fue guillotinado en 1793.

Nuestro Señor ha declarado de forma inequívoca que el Papa disponía de cierto período para realizar la Consagración de Rusia. Si, después de agotado ese plazo, todavía no se hubiese realizado la Consagración en la forma debida, algunos de los pastores de la Iglesia pagarían tal omisión con sus vidas. Esto se halla muy claramente descrito en la visión del Tercer Secreto, publicada el 26 de junio de 2000. En dicha visión, el Papa es muerto por la soldadesca, y lo mismo les sucede a otros altos prelados, que también son muertos.

El aparato de Estado del Vaticano intentó interpretar la visión del “Obispo vestido de blanco”, como siendo una previsión del frustrado atentado contra la vida del Papa Juan Pablo II, ocurrido en mayo de 1981. La revista The Fatima Crusader ha demostrado exhaustivamente que la interpretación de la visión, publicada por el Cardenal Ratzinger el 26 de junio de 2000, no pasa de una tentativa fraudulenta de situar en el pasado la realización de los acontecimientos futuros relatados en la visión. El motivo para echar mano de esa interpretación es promover la idea de que la Consagración de Rusia ya se ha realizado, y, por lo tanto — según dijo el Arzobispo Monseñor Tarcisio Bertone,“ha llegado a su fin un período de la Historia, marcado por trágicas ambiciones humanas de poder e iniquidad.” En otras palabras, ya se había realizado aquello que Nuestra Señora había pedido, y, por lo tanto, ya no tenemos que continuar a preocuparnos con eso.

El Cardenal Sodano, en 13 de mayo de 2000, dijo: “Los acontecimientos a que se refiere la tercera parte del Secreto de Fátima aparentemente ya son cosas del pasado (…)” La interpretación que Sodano le da a la visión es como querer resolver la cuadratura del círculo; explica de forma muy burda la profecía de un acontecimiento futuro — un Papaque será muerto por militares, o sea, por un grupo de soldados — con base en acontecimientos del pasado — el frustrado atentado contra la vida de Juan Pablo II, practicado por un único pistolero civil. La interpretación de Sodano é claramente fraudulenta: alteró las palabras que, en la profecía, se refieren al asesinato de un Papa: de “postrado de rodillas a los pies de una gran Cruz, fue muerto por la soldadesca” para “también él … cae al suelo como muerto.” Una profecía sobre el asesinato de un Papa en el futuro se convirtió así, por medio de un juego de palabras, en una predicción de un atentado frustrado contra la vida del Papa Juan Pablo II en 1981.

En el folleto “El Mensaje de Fátima”, el Cardenal Ratzinger presenta su primera premisa para interpretar la visión: “En primer lugar, debemos afirmar, con el Cardenal Sodano, que: “(…) los acontecimientos a que se refiere la tercera parte del ‘Secreto’ de Fátima aparentemente ya son cosas del pasado.” Esta afirmación es un fraude deliberado: Cuando el Cardenal Ratzinger habló del ‘Tercer Secreto’, en su entrevista de 11 de noviembre de 1984 a la revistaJesús, dijo: “El contenido de este ‘Tercer Secreto’ corresponde a lo que ha sido anunciado en las Sagradas Escrituras, y a lo que, con mucha frecuencia, se ha afirmado en muchas otras apariciones de Nuestra Señora. (…)”

Es claramente evidente que estas palabras del Cardenal Ratzinger no se referían al atentado frustrado de 3 años antes, que no estaba anunciado en las Sagradas Escrituras ni había sido previsto en las muchas apariciones marianas — ni se referían específicamente a la visión revelada en junio de 2000. Al contrario, se referían a acontecimientos futuros previstos por la Santísima Virgen, en la “carta” de enero de 1944 al Obispo Don José Correia da Silva, “en la que la Hermana Lucía transcribió las palabras que Nuestra Señora confió, como un secreto, a los tres pastorcitos en Cova da Iria.”7 Este es el ‘Tercer Secreto’ que la Hermana Lucía le reveló el 2 de septiembre de 1952 al emisario del Papa Pío XII, el Padre Schweigl, quien explicó que el ‘Tercer Secreto’ es “la continuación de las palabras [de Nuestra Señora]: En Portugal el dogma de la Fe se conservará para siempre etc.8

Éste sí es el ‘Tercer Secreto’ de que habló el Cardenal Ratzinger, cuando afirmó que “reiteradamente contenido de este ‘Tercer Secreto’ corresponde a lo que ha sido anunciado en las Sagradas Escrituras, y a lo que, con mucha frecuencia, se ha afirmado en muchas otras apariciones de Nuestra Señora. (…)” Este punto de vista fue defendido por el sobrino de la Hermana Lucía, el Padre José dos Santos Valinho. En el programa Enigma de la TV italiana, el día 14 de febrero de 2003, el Padre Valinho dio a conocer de manera inequívoca su entendimiento, según la cual la tercera parte del Secreto está íntimamente vinculada a la segunda. Se refiere a la Iglesia: guerra, persecución y pérdida de la Fe. Habrá una crisis universal, tanto en la Iglesia como en todo el Mundo.9 Por consiguiente, esto corresponde a las palabras de la Santísima Virgen en la segunda parte del Secreto: “Los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá que sufrir mucho, varias naciones serán aniquiladas.”

Corresponde en especial a la revelación del 13 de julio de 1917, de que Dios iba a castigar al Mundo por sus crímenes, por medio de la guerra, del hambre y de la persecución contra la Iglesia y el Santo Padre.” El Padre Valinho también afirma claramente que la tercera parte del Secreto es la continuación de la segunda parte, que concluye con las palabras “En Portugal el dogma de la Fe se conservará para siempre etc. (…)” Fueron éstas sus palabras exactas: “Los puntos suspensivos (después deletc.) indican que ‘aquí está la tercera parte, que todavía no ha sido revelada’.”

También es importante tener en cuenta que, a partir de un cierto punto, como el inicio de una guerra mundial, los pastores de la Iglesia podrán estar físicamente incapacitados para hacer la consagración, como sucedió con Luís XVI, que, sin éxito, intento realizar la consagración de Francia, cuando ya era demasiado tarde para salvarla de la Revolución y del Reino del Terror. De acuerdo con lo que le ha revelado Nuestro Señor a la Hermana Lucía, parece que el castigo del Mundo, mencionado en la segunda parte del Secreto e ilustrado en la visión de la tercera parte, tendrá lugar antes de la consagración. Esto ha sido lo que Nuestro Señor le dijo a la Hermana Lucía: “¡Oh, Santo Padre! Rogad mucho por el Santo Padre. Él la hará, sí [la Consagración de Rusia], pero será tarde.”

El mismo Nuestro Señor Jesucristo ha explicado el motivo por que es tan necesario este acto de consagración. En una carta con fecha de 18 de mayo de 1936, la Hermana Lucía escribió: “(…) Por lo que se refiere a la otra pregunta — si será conveniente insistir para obtener la Consagración de Rusia (…) — he hablado con Nuestro Señor sobre este asunto; y aún hace poco Le preguntaba por qué Él no convertía a Rusia, sin que Su Santidad realizase esa Consagración. (Respondió): ‘Porque quiero que la totalidad de Mi Iglesia reconozca esa consagración como un triunfo del Corazón Inmaculado de María, para difundir después Su culto y poner, al lado de la devoción a Mi Divino Corazón, la devoción de este Inmaculado Corazón. (…) Sin embargo, es el Corazón Inmaculado de María el que ha de salvar a Rusia. Este le ha sido confiado a Ella.’”

La finalidad suprema de la Consagración de Rusia no es su conversión, ni tampoco la paz mundial. Éstas son gracias prometidas por Dios, que se obtendrán mediante la Consagración; pero la finalidad suprema de la Consagración es salvar del Infierno a las almas, estableciendo la devoción al Corazón Inmaculado de Maria. Ha sido Nuestra Señora quien declaró: “Para salvarlas, quiere Dios establecer en el Mundo la devoción a Mi Corazón Inmaculado.” El 13 de junio de 1917, la Santísima Virgen dijo que es Jesús quien desea establecer esta devoción: “Él quiere establecer en el Mundo la devoción a Mi Corazón Inmaculado. A quien la abrace, le prometo su salvación; y estas almas serán queridas por Dios, como flores colocadas por Mí para adornar Su trono.” [Así, pues,] el Cielo pide la Consagración de Rusia para la salvación de las almas. “La salvación de las almas (…) es siempre la ley suprema de la Iglesia.” (Can. 1752) Aquellos que combaten o impiden la Consagración, independientemente de los motivos que los mueven, se colocan en oposición a la ley suprema de la Iglesia, y, por tanto, son transgresores ante Dios.

Las consecuencias de no obedecer las peticiones del Cielo serán incalculables y catastróficas. Aquellos que dicen que ya han sido atendidas las peticiones de Nuestra Señora, que la Consagración de Rusia ya se ha realizado, han perdido la noción de la realidad. En septiembre de 2002, Navarro-Valls, portavoz del Vaticano, mencionó el hecho de que la Iglesia Católica es actualmente objeto de persecución en Rusia. Nuestra Señora de Fátima ha advertido que Rusia perseguiría a la Iglesia Católica, si no fuesen atendidas Sus peticiones. Dijo Ella que “si atendieren mis peticiones, Rusia se convertirá, y habrá paz (…)”

Con el objetivo de preparar el ataque contra Irak, doscientos cincuenta mil soldados americanos y una tercera parte de la Fuerza Aérea Británica han sido enviados al Golfo Pérsico, y las Fuerzas Armadas americanas también se preparan para atacar a Corea del Norte e Irán. A pesar de ello, la Congregación para la Doctrina de la Fe nos asegura que “la decisión de Su Santidad el Papa Juan Pablo II, de hacer pública” la visión del ‘Obispo vestido de blanco’, “ha llegado a su fin un período de la Historia, marcado por trágicas ambiciones humanas de poder e iniquidad.”

En mayo de 1952, Nuestra Señora de Fátima le dijo a la Hermana Lucía: “Comunícale al Santo Padre que continúo esperando la Consagración de Rusia a Mi Corazón Inmaculado. Sin la Consagración, Rusia no se podrá convertir, ni el Mundo tendrá paz.”10

Nuestro Señor ha dicho a que no convertiría a Rusia sin que el Santo Padre realizase su Consagración, “porque quiero que la totalidad de Mi Iglesia reconozca esa consagración como un triunfo del Corazón Inmaculado de María.” Hasta hoy, no hay señal de ese triunfo, o de esa conversión, porque las peticiones de Nuestra Señora no han sido atendidas, y, por lo tanto, el Mundo camina hacia el Gran Castigo, a través del cual Dios “va a castigar al Mundo por sus crímenes, por medio de la guerra, del hambre y de las persecuciones contra la Iglesia y el Santo Padre.”

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